SE01EP01: Wasted

Posted on January 19, 2010

SE01EP01: Wasted

Soundtrack: The Grand Duel – Kill BIll Soundtrack

(Escena 1 – Exterior Hotel)

Hay un auto parado frente a un edificio blanco. El sol de la tarde arranca destellos brillantes sobre la chapa pintada de verde, mientras el viento mueve los árboles cerca y las hojas configuran azarosamente nuevas sombras.

Es un hotel, el edificio grande. O una pensión. No hay ruido y la tarde (veraniega, tranquila) empieza a morirse.

Se escucha una ventana romperse, en algún lado.

Al rato, dos muchachos se acercan al vehículo, bajando por la escalera frontal. Uno es FLACO y ruludo, algo chueco y baja masticando chicle. Tararea una canción en voz baja, mientras mueve las manos el ritmo. Un dossier oportuno y preciso diría demasiadas cosas que él no quiere que se sepan, pero que intuye el resto sabe. Tiene una mirada, triste, apagada, que desentona con su buen humor característico. Él es @protagonista.

El otro es alto y ROBUSTO. Muchos dicen que no tanto pero en verdad sí, es robusto. Lleva la cabeza (algo cabezón es también) pelada y un arito prende de su oreja izquierda. Tiene barba de varios días cortada al ras, como suelen usar algunos adolescentes en estos días. Él es el dueño del auto y juega con el manojo de llaves en su mano mientras camina unos pasos más adelante que el flaco. Él vendría a ser @sidekick, por ahora.

Los dos muchachos visten trajes, los mismos que usaron para sus fiestas de graduación, y caminan con algo de aplomo, como si estuvieran cansados. Distraídos, charlan entre ellos.

ROBUSTO

Así que al final lo de Anto resultó ser un bajón, bola.

FLACO

La verdad que sí. Dijo que se había enamorado de un compañero

de la facultad y que no quería saber nada conmigo. Ya sabes
como son de histéricas esas clases de minas.

ROBUSTO

Sí, ya sé. Igual estaba tremenda la hija de puta. Lástima que no
puedas hacértela.

FLACO

Sí, estaba linda. Un lomazo tremendo tiene, además de una mirada

bastante interesante, ¿viste? Como…

ROBUSTO

¿Cómo si te fuera a dejar en cama de la cogida que te pega?

FLACO

Algo así, pero no precisamente

ROBUSTO

¿Entonces cómo?

FLACO

No sé, bola. Difícil de explicar. Qué sé yo. Como si tuviera hambre

de pija pero no precisamente eso, algo por el estilo.

ROBUSTO

No te hagas tanto el bocho. ¿Tampoco ibas a cogertela por los ojos, no?

Llegan al auto. Un coche de lo que se denomina “línea americana“. Ya saben. Esos que salieron justo antes de la crisis de combustible de los setenta y tienen una autonomía cercana a los siete litros por kilómetro. Esos autos enormes y de fisonomía y andares suaves, que se pierden por el orto (o el caño de escape) todo y cada uno de los puntos del Tratado de Kyoto es este que tienen al frente: Un bruto sedán de siete metros de largo y dos de ancho, bien pintado y con varios detalles cromados, lo suficientemente grande para que pienses dos veces antes de adelantártele en la ruta con tu Fiat 128.

Abren el baúl y dejan caer los sacos de los trajes, que caen pesados. Ambos quedan en camisas con tirantes y se sienten algo ridículos. Aceptémoslo, no es algo común ver a muchachos jóvenes usando tirantes. Lo saben y por eso sienten esa extraña mezcla de orgullo por vestirte de una forma rara y de vergüenza por verse como un pelotudo. FLACO se arremanga las mangas de su camisa mientras ROBUSTO abre el auto y enciende el motor. Antes de partir, le abre la puerta a FLACO, quien sube.

(Escena 2 – Interior Auto)

ROBUSTO
(algo abochornado)

¿No fue medio exagerado lo que hicimos?

FLACO

¿Vos no hubieses hecho lo mismo en mi lugar?

ROBUSTO

Sí, puede ser, pero creo que como exageramos un poco, me parece.

FLACO
La verdad que si exageramos, al boludo ese le debe importar poco ahora.
Me parece que debe tener cosas más urgentes en la cabeza

ROBUSTO

Sí, por supuesto. Pero igual, creo que se nos fue un poquito la mano.
Que se meta con tu novia tampoco es para tanto, MATÍAS, me parece.

MATÍAS

Por supuesto que te parece. Cuando es la novia de otro las cosas siempre

son un poquito más exageradas. ¿Te acordas de la vez que acompañamos

a Juan a La Pampa sólo para que pudiera garcharse a la minita que conoció

por el chat?

ROBUSTO

Sí, me acuerdo

MATIAS

¿No te pareció exagerado eso también, FEDE?

FEDE

Mmm, puede ser que algo. Pero bueno, tiran más un par de tetas

que una yunta de bueyes, creo. Aunque no se compara con esto.

MATIAS

¿Por qué no?

Antes de seguir, debería aclararles un par de cosas. Yo soy Matías. Bah, en realidad tendría que decir que mi nombre completo es Matías Orange. Sí, tiene toda la onda mi nombre, ya sé. Federico es mi sidekick de toda la vida y por eso está haciéndome el aguante en todo esto. Venimos de tirar por la ventana del hotel a un eunuco que quiso sobrepasarse con mi novia,

porque una de las dos certezas que pueden tener sobre mi es que soy demasiado, DEMASIADO, posesivo. La otra, es que soy hincha de River. Ahora sí, sigamos.

FEDE

Porque, que sé yo, no es lo mismo hacerle la gamba
a un amigo que dejar rengo de por vida a algún boludo.

MATIAS
Ojo que ese boludo se estaba metiendo con alguien
que me importa. Yo hubiese hecho lo mismo por tu mina, che.

FEDE

Ya sé, pero creo que yo no. Lo hubiese hablado primero con ****

MATIAS

¿Y después?

FEDE

Igual hubiese cagado el gil a palazos.


MATIAS

¿Viste?

FEDE

Pero cagar a palazos no es arrojar por una ventana.

MATIAS

Yo hablé con ambos. ELLA me dijo que él era sólo un

boludo que andaba jodiéndola y yo me di cuenta que
él era un boludo al que se le da por caer de segundos pisos.

¿Todos contentos no?

ELLA es mi novia. Ese no es su nombre real pero le queda bastante bien. Es la mina perfecta: Amorosa, simpática, dulce, agradable y sensual, al menos para mí. La clase de mina por la que años antes hubiese perdido la cabeza de tan sólo verla: No muy alta, voluptuosa y de una mirada poderosa. Y lo más importante, lo que prima sobre todas las cosas: Me da pelota. Axioma número 1: A las minas que te dan cabida hay que cuidarlas como oro.

Los muchachos van en el auto sin rumbo fijo. Tienen todavía la adrenalina de la tarde encima y la resaca de la noche anterior retumbándoles en la cabeza. MATIAS saca la billetera y se fija en cuanto cambio tiene. Entre todos los papeles que rebosan en ese pedazo de cuero se pueden ver cartas, tickets, bonos, documentos, papeles de golosinas, tarjetas de presentación, fotos carnet, pases para videojuegos, entradas de películas e infinidad de inutilidades más. Un hombre puede definirse por lo que hay y la forma que organiza su billetera. La de FEDE seguro que tenía 200 pesos alineados con obsesiva prolijidad, carnet de conductor y del seguro, y nada más.

MATIAS
¿Pinta hacer algo ahora?

FEDE

¿Algo como qué?

MATIAS

Pizza, tacos… Algo así. Tengo hambre

FEDE
(agarrándose la entrepierna)

Comete ésta.

MATIAS

(indiferente)

Algo que me llene, decía.

FEDE
Puede ser… Una pizza y después salimos a ver
si la golosa de Noe agarra viaje… ¿Te parece?

MATIAS

Y dale. Sí no queda otra, dale

(risas)

(Escena 3 – Restaurante)

Río Ceballos no es una ciudad que me enloquezca. Todo lo contrario. Ir a comer o bailar o a hacer cualquier cosa ahí me provoca un sentimiento extraño de aversión: Siento como si volviera a vivir de vuelta parte de los años del secundario, y no me gusta. MATIAS siente que involuciona cada vez que un sábado a la noche lo agarra sin planes y la única salida iluminada que parece haber en la ruta señala “Río Ceballos – 6km”. FEDE se siente igual.

El restaurante es un lugar popular en esa ciudad serrana. Tiene cierto aire pretencioso, a pesar que la gente que come ahí no es la élite de la sociedad ni nada por el estilo. Yo como ahí, así que, háganse la idea. Se entra por una puerta doble de vidrio que da a una escalerita que sube hasta el entre piso donde están las mesas del comedor techado. Uno entra y se queda parado, digamos casi siempre, hasta que viene una moza con una carta en la mano y te pregunta que deseas. “A lo mejor comer, a lo mejor emborracharme, a lo mejor romperte el culo con todas las ganas del mundo”. Al menos, dos de esas afirmaciones son una verdad absoluta.

FEDE

No sé… ¿Una mesa para dos en la terraza puede ser?

MOZA PERRA

Sí, por supuesto. ¿Van a desear algo para beber?

Sonríe y nos mira con falsa jovialidad. Debe tener veinticinco años y su mayor logro debe haber sido alcanzar los mil amigos en su cuenta del facebook poniendo una foto de perfil de ella con un corpiño, apretándose las tetas. No hace falta ser genio ni vidente para saber que tarde o temprano algo en la cabeza de esa mina hará click y se dará cuenta que sus sueños de estudiar diseño gráfico “el año que viene” (siempre “el año que viene“) se han terminado de esfumar culpa de un embarazo inoportuno. Y por supuesto, el preventista de la Quilmes que la embarazó se encontrará en una situación bastante similar.


Sonríe con odio contenido en el centro del alma. Para ella no somos nada. Sólo dos pendejos veintiañeros libidinosos que le van mirando el orto a través de la pollerita de jean y las calzas negras que usa debajo. Somos otros dos más que dejarán una propina algo generosa por sonreír y llamarnos “cariño”, “mi vida” o alguna de esas mierdas.

FEDE

(me mira)

¿Una Heineken, “como para empezar”?

MATIAS

Dale

MOZA PERRA

Oquei. Síganme.

“Oquei”. La forma en que los dientes brillan blancos debajo de los labios rojos hipnotiza. La seguimos a través un de balcón donde hay gente fumando y bebiendo y comiendo y desperdiciando otros tantos minutos de su vida en algo sin sentido. No los juzgo, los comprendo. Ahí estamos nosotros dos, en la misma situación.

Subimos una escalera y el celular me vibra. Un SMS. Lo leo y dice “Como le dejo el orto goteando leche a la yegua esta“. Me doy vuelta y le sonrío a FEDE. Nada podría ser más cierto. Al menos esa noche, al menos a esas horas.

Nos sentamos, la moza deja la carta y nos dice “ya vuelvo” en un tono alegre demasiado forzado. Quisiéramos que te quedaras, hermosa. Es fácil encontrarse con esa clase de minas en la atención al público. Te hacen creer el centro del mundo por el espacio de minutos en que la tenés al alcance de los ojos: Las mozas, las cajeras, esa clase de minas.

FEDE

(fijándose en el celular)

No respondió más la Noe.

MATIAS

No me sorprende, que se yo. De seguro tiene algún plan para hoy. Vos sabes como es ella.

FEDE

Si. Igual, hubiese estado bueno que pudiese juntarnos con nosotros hoy.

MATIAS

Tal vez. La verdad que no me enloquece la idea, pero igual, si, hubiese estado bueno.

Traen la birra y la destapan. FEDE sirve los dos vasos y en ese momento es cuando empiezo a perder el foco de la noche. La pizza tarda en llegar más de lo que deseamos. Yo contemplo la gente que me rodea, esos extras inconscientes de su papel en mi vida, en mi noche de sábado plagada de malos planes y buenas intenciones. @Sidekick se ocupa de su vida vía mensajes de texto. Su novia, sus padres, sus amigos del mundo más allá del cual pertenezco. Miro la tele y veo a Travis Pastrana elevarse demasiado alto, demasiado violento, demasiado expuesto. Veo que se eleva que cae que se prende en llamas y que por un minuto parece estar muerto para levantarse al siguiente y sonreir y besar a su novia y decir que eso fue “too insane, bro” a alguien detrás de cámara y que se encuentra muy fuera de foco.

Quisiera que @novia este aquí. Tengo el celular del boludo al que visite está tarde y que se cayó por la ventana (les juro que se cayó solo), pero no me atrevo a sacarlo y a ver sí hay algo más que mis sospechas o mis deseos de sospechas o algo por ese estilo.

MATIAS

Todavía no me fijé en el celular de #@!&%

FEDE

¿Por qué no? ¿Para que fuimos entonces?

MATIAS

No sé, dude, porqué no. La verdad es que estoy algo cagado.

FEDE

¿Por? ¿Por lo que puede haber escrito ahí?

MATIAS

Sí, que se yo. @novia me gusta mucho, demasiado, y no quiero que las cosas se vayan a la mierda.

FEDE

Y bueno, que se yo. No creo que te guste ser un cuernudo, bolu.

MATIAS

Ya sé que no. Pero igual, vos sabes como es ella.

FEDE

No es razón. ¿Querés que me fije yo?

Le tiendo el celular a FEDE, que lo mira un rato y lo deja sobre la mesa, absorbiendo parte del agua formada culpa de los culos húmedos de las botellas.

MATIAS

¿Y?


FEDE

Creo que ahora va a empezar a volverte un poco más loco la idea de ver a Noe.

Leave a Comment

If you would like to make a comment, please fill out the form below.

Name (required)

Email (required)

Website

Comments

2 Comments so far
  1. maria elena January 26, 2010 8:51 pm

    Me enganchaste con historia, de verdad está buena, no me sorprendió el final, pero me gustó.Tambien eso de largarte con lo que le hacen al tipo como quien ve llover y seguir relantando sin susto.Me jode el hiperreañlismo de algunos pendejos a la hora de escribir, en tu caso es distinto aporta.Perdón por la intromisión.Saludo.

  2. Mr. Orange January 26, 2010 10:17 pm

    Muchas gracias, María Elena, por el comentario. Y no es intromisión, al contrario, sos siempre bienvenida. Espero que pases de vuelta :)

    Saludos

© Copyright Un Idiota De Puta Madre • Using Detour theme created by Brian Gardner.